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Estrés – El asesino silencioso

Si alguna vez has llegado tarde al trabajo, has tenido que dar un discurso o simplemente has vivido en el planeta tierra, probablemente hayas experimentado el estrés de una forma u otra. Esto puede desencadenar no sólo una respuesta mental, sino también física.

¿Sabías que al menos el 60% de las enfermedades se atribuyen de alguna manera al estrés? Cualquier tipo de estrés puede provocar una reacción en cadena y crear un desequilibrio químico. El estrés ocasional no puede evitarse. Sin embargo, cuando estás constantemente bajo presión y no tienes forma de afrontarlo, el riesgo de desarrollar una enfermedad grave se dispara.

Aunque parte del estrés y la ansiedad son realmente saludables, los efectos a largo plazo pueden perjudicar seriamente tu salud mental y física. Esto es lo que debes saber sobre los efectos a largo plazo de llevar una vida estresada.

El estrés: el asesino silencioso

Qué le ocurre al cuerpo cuando sufre estrés

El término «lucha o huida» representa las opciones que tenían nuestros antiguos ante el peligro. La respuesta se desencadena con la liberación de hormonas que preparan al cuerpo para hacer frente a una posible amenaza. Esto también se conoce como el «cerebro cavernícola». Está programado en nosotros para evaluar las situaciones de peligro y responder adecuadamente. El cerebro nos dice que luchemos o que huyamos. En cualquier caso, la respuesta fisiológica y psicológica al estrés prepara al cuerpo para reaccionar ante el peligro.

Si bien esto podía servirnos cuando compartíamos nuestros patios con tigres de dientes de sable, hoy no es tan necesario. Como es instintivo, el cerebro suele buscar situaciones que puedan percibirse como peligrosas para poder protegernos del daño. Aunque en realidad no estamos en peligro de que nos coma un tigre prehistórico, nuestro cuerpo no lo sabe. Por eso, el estrés y la ansiedad pueden adoptar a veces una sensación muy física.

El proceso ocurre así:

  • Alarma: Tu cerebro recibe el mensaje de que estás expuesto a una amenaza potencial.
  • Activación del cerebro: La amígdala, la parte del cerebro encargada de la toma de decisiones y las respuestas emocionales, envía un mensaje al hipotálamo, responsable de la producción de hormonas.
  • Liberación de hormonas: La adrenalina y el cortisol, dos hormonas del estrés, se liberan en la sangre.
  • Reacción del cuerpo: El cortisol aumenta el nivel de azúcar en la sangre y la adrenalina hace que el corazón lata más rápido y bombee más sangre, por lo que los músculos reciben más oxígeno.
  • El cuerpo entra entonces en modo de lucha o huida.

Tres tipos de estrés:

1. Eustrés:

Este tipo de estrés es divertido y emocionante. Se conoce como un tipo de estrés positivo que puede mantenerte con energía. Se trata básicamente de subidas de adrenalina. Puedes experimentarlo cuando haces paracaidismo o te subes a una montaña rusa.

2. El estrés agudo:

Un tipo de estrés a muy corto plazo que puede ser bueno o malo dependiendo de la situación. Es el tipo que más experimentamos en un día normal.

3. El estrés crónico:

El estrés que parece interminable e ineludible. Como el estrés de una mala relación o un ambiente de trabajo miserable. El estrés crónico también puede provenir de experiencias traumáticas como el TEPT. Este es el más peligroso ya que afecta a nuestra salud a largo plazo.

La mayor parte del cuerpo físico se ve afectada por el estrés, especialmente los órganos. Las principales funciones que se ven afectadas son el sistema inmunológico y la digestión, pero puede manifestarse en muchos lugares diferentes.

Cuando estamos estresados, nuestros niveles de cortisol aumentan y esto puede comprometer el funcionamiento del sistema inmunitario. Las personas con estrés crónico tienen una inmunidad más débil y son más susceptibles a las infecciones y los virus. Esto puede ser desde un resfriado hasta una enfermedad grave.

También se liberan las hormonas Adrenalina y Noradrenalina, que elevan la presión arterial. No sólo eso, sino que un aumento de estas hormonas puede perjudicar al sistema digestivo. El descenso de la sangre también impide que el cuerpo absorba los nutrientes. Lo que significa que se reduce el número de vitaminas y minerales, principalmente las vitaminas B y la vitamina C.

Otra de las principales áreas del cuerpo que se ve afectada por el estrés es la piel. ¿Te has dado cuenta de que antes de una cita o un evento importante, siempre aparece un brote? Esto se debe a que provoca inflamación y hace que tus hormonas se vuelvan locas. Esto conduce a una serie de problemas de la piel.

Cómo afecta el estrés al cerebro

La depresión grave o el estrés crónico pueden causar la pérdida de volumen cerebral, una condición que contribuye al deterioro emocional y cognitivo. Un estudio de la Universidad de Yale demostró que el estrés crónico puede reducir significativamente el volumen cerebral y la materia gris.

El estrés también puede matar células cerebrales, sobre todo en las áreas asociadas a la memoria y el aprendizaje. Cuando el cerebro lo percibe, el cuerpo libera adrenalina en el torrente sanguíneo. Al cabo de un minuto, la adrenalina abandona el cerebro y éste vuelve a funcionar normalmente. Si esto continúa, las hormonas esteroideas, llamadas glucocorticoides, permanecen en su cerebro y continúan impactando en su funcionamiento.

Su cuerpo necesita un equilibrio hormonal para funcionar correctamente. El equilibrio entre las hormonas simpáticas y parasimpáticas es muy delicado. El estrés crónico puede mantener estas hormonas desequilibradas. Los niveles elevados de cualquiera de los dos tipos de hormonas pueden matar las células del hipocampo, dificultando la memoria y el aprendizaje.

El cortisol crea un exceso del neurotransmisor glutamato. Aunque el glutamato es una sustancia química cerebral necesaria e importante, en exceso se vuelve contra el cerebro y se convierte en una neurotoxina. El glutamato crea radicales libres -moléculas de oxígeno no unidas- que atacan a las células cerebrales del mismo modo que el oxígeno ataca al metal, provocando su oxidación. Los radicales libres hacen agujeros en las paredes de las células cerebrales, haciendo que se rompan y mueran. El estrés también contribuye indirectamente a otros hábitos de vida que crean más radicales libres.

Si le hace perder el sueño, comer comida basura o beber demasiado alcohol, o fumar para sobrellevar la situación, sepa que estos hábitos poco saludables están aumentando su carga de radicales libres.

Cómo reducir el estrés

Es posible reducir el estrés y mejorar la salud del cerebro con 20 minutos de relajación al día. El yoga, la oración y la meditación pueden desactivar los genes que se activan con el estrés. He aquí algunos consejos para reducirlo de su vida.

Coma alimentos ricos en antioxidantes

Detenga el daño causado por los radicales libres con una dieta rica en antioxidantes, como frutas, verduras, chocolate negro y té verde.

Haz ejercicio físico a diario

El ejercicio físico diario potencia la función cerebral y es uno de los mayores alivios del estrés. El ejercicio no tiene por qué ser extenuante. Incluso pasear al perro durante media hora al día puede tener grandes resultados, y si no tienes un perro, considera la posibilidad de adoptar uno. Entonces, haz ejercicio con una fuerte conexión mente-cuerpo con el yoga y el pilates.

Medita

La meditación tiene unos beneficios increíbles a la hora de desestresar la mente, te ayudará a disipar la ansiedad y también a mejorar tu calidad de vida en general a muchos niveles. Empieza a practicar la meditación a diario y verás cómo el estrés desaparece.

Dormir bien

Parece muy sencillo, pero cuando nuestra mente no duerme lo suficiente, el resto del cuerpo se resiente. Es durante el sueño cuando el cerebro se repara a sí mismo, y crece nuevas células cerebrales.